La Bella y la Bestia es un espectáculo para revivir una de las historias más tiernas y clásicas de Disney. La cual regresa al teatro Ópera luego de 12 años, llena de magia como la película animada.
Los protagonistas se encargan de que la esencia se conserve, agregando mínimos toques personales. En total en el espectáculo hay más de 200 cambios de vestuario, 300 pares de zapatos, 250 pelucas de cabello natural y 32 cambios de escenografía que se encargan de dar vida a una típica aldea, a un bosque, o una taberna, para luego armarse ante la vista del público un castillo imponente, con sus escaleras, columnas, balcones y cuartos que giran 360º para mostrar tanto lo que sucede en la parte interna como la externa.
El papel de Bella es representado por Magalí Sánches Alleno, quien en principio se presentó para el papel de Babette, pero los directores vieron algo especial en ella y luego de dos meses de pruebas le dieron el protagónico. Para su compañero, Martín Ruiz, también fue una sorpresa obtener el papel de Bestia ya que fue a presentarse como Lumiere. La Sra. Potes está a cargo de Marisol Otero, quien supo ser la bella en la primera representación de la obra en Buenos Aires.
Los números musicales junto a su despliegue coreográfico son “Bella”, “Gastón”, “Nuestro Huésped” con un despliegue escenográfico impactante, un vestuario increíble y una coreografía deslumbrante. No se puede dejar de nombrar “Si no puedo amarla” y “Ser humano otra vez” junto al clásico “La Bella y la Besti” que colma de amor las últimos cuadros de la obra.
Al finalizar el show, cuando los actores hacen el saludo de despedida son ovacionados entre aplausos y lágrimas, especialmente: Gastón (Federico Moore), Lumiere (Carlos Solveyra), Bestia (Martín Ruiz) y Bella (Magalí Sánches Alleno).
La Bella y la Bestia es un espectáculo para recomendar, lleno de magia, amor, ternura, música y color.
Los protagonistas se encargan de que la esencia se conserve, agregando mínimos toques personales. En total en el espectáculo hay más de 200 cambios de vestuario, 300 pares de zapatos, 250 pelucas de cabello natural y 32 cambios de escenografía que se encargan de dar vida a una típica aldea, a un bosque, o una taberna, para luego armarse ante la vista del público un castillo imponente, con sus escaleras, columnas, balcones y cuartos que giran 360º para mostrar tanto lo que sucede en la parte interna como la externa.
El papel de Bella es representado por Magalí Sánches Alleno, quien en principio se presentó para el papel de Babette, pero los directores vieron algo especial en ella y luego de dos meses de pruebas le dieron el protagónico. Para su compañero, Martín Ruiz, también fue una sorpresa obtener el papel de Bestia ya que fue a presentarse como Lumiere. La Sra. Potes está a cargo de Marisol Otero, quien supo ser la bella en la primera representación de la obra en Buenos Aires.
Los números musicales junto a su despliegue coreográfico son “Bella”, “Gastón”, “Nuestro Huésped” con un despliegue escenográfico impactante, un vestuario increíble y una coreografía deslumbrante. No se puede dejar de nombrar “Si no puedo amarla” y “Ser humano otra vez” junto al clásico “La Bella y la Besti” que colma de amor las últimos cuadros de la obra.
Al finalizar el show, cuando los actores hacen el saludo de despedida son ovacionados entre aplausos y lágrimas, especialmente: Gastón (Federico Moore), Lumiere (Carlos Solveyra), Bestia (Martín Ruiz) y Bella (Magalí Sánches Alleno).
La Bella y la Bestia es un espectáculo para recomendar, lleno de magia, amor, ternura, música y color.
Delfina Scasso
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